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La importancia del sueño y el descanso: consejos para mejorar el rendimiento académico

Los hábitos de sueño afectan al rendimiento académico

El descanso y el sueño ejercen un efecto crucial en la salud, en la actividad laboral y especialmente en el estudio.

Una adecuada rutina de descanso contribuye de una manera clave a la capacidad de aprendizaje del ser humano y a la retención de información durante el ciclo del sueño.

Según indica el doctor Diego García-Borreguero, director médico del Instituto de Investigaciones del Sueño, el ciclo del sueño nos ayuda a consolidar y a pulir la información que hemos recibido a lo largo del día.

“Se producen cambios bioquímicos que contribuyen a eliminar la información menos relevante, dejando así espacio para la importante y los nuevos aprendizajes”, señala.

En esta línea, la psicóloga Susanne Diekelmann asegura que dormir “estabiliza los recuerdos y los integra en una red de memoria a largo plazo” que evita el estancamiento de los datos y posibilita su recuperación para utilizarlos en el futuro.

Este hecho ratifica, en definitiva, la enorme influencia del sueño y el descanso en el rendimiento académico de estudiantes y opositores a la hora de retener, comprender y consolidar el conocimiento adquirido.

Problemas de falta de descanso

Sin embargo, las cifras reflejan que un elevado porcentaje de los jóvenes subestima el efecto y la importancia del descanso en el rendimiento académico e incluso en la salud emocional del ser humano. El Instituto del Sueño, AdSalutem, calcula que entre el 60 y el 70 por ciento de los adolescentes carga con un déficit del sueño a causa, principalmente, de una privación reiterada del mismo.

Un problema que se agrava durante el año previo a la entrada en la universidad, en el periodo de preparación de exámenes de acceso y ya en el transcurso de los estudios superiores.

Estudiante con síntomas de cansancio en el aula

El artículo ‘Neurobiología del sueño y su importancia: antología para el estudiante universitario’, publicado en la Revista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, advierte de la influencia de los hábitos de vida de los jóvenes en los ciclos de sueño y descanso.

El consumo de sustancias como el café, bebidas energéticas, tabaco o alcohol, horarios irregulares, el estudio durante la madrugada, el acusado sedentarismo o el uso nocturno de pantallas y dispositivos tecnológicos, entre otras actitudes, afectan en gran medida a la mala calidad del sueño de los jóvenes en la actualidad.

En algunos casos, los malos hábitos de vida trascienden al propio descanso o al rendimiento y representan un factor más de incidencia en patologías como la hipertensión, la obesidad, la diabetes, la ansiedad o la depresión.

Consejos y buenas prácticas

Los expertos insisten, no obstante, en que siempre se está a tiempo de corregir y asumir unos hábitos de vida saludables que permitan asegurar una correcta gestión de las horas de sueño y un descanso adecuado:

  • Establecer un horario regular e intentar acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, con el fin de respetar tu reloj interno.
  • Apagar y evitar los aparatos digitales y pantallas al menos durante la hora previa antes de acostarse.
  • Una ducha o una bebida caliente, sin cafeína o chocolate, puede servir de ayuda para conciliar el sueño de forma correcta.
  • Escribir sobre actividades del día ayuda a facilitar la resolución de conflictos cotidianos y un repaso rápido facilita la adquisición de lo estudiado.
  • Sin embargo, se debe asociar la cama a actividades de descanso y evitar llevarse trabajo o estudios.
  • Evitar cafeína, alcohol, tabaco, comidas pesadas y bebidas energéticas, y asegurar un lugar de reposo cómodo y fresco, son otras de las principales recomendaciones.

 

El descanso es esencial para retener el conocimiento

Desde Premir recomendamos a nuestros estudiantes hábitos de vida saludables y que cuiden sus horas de sueño para asegurar un brillante rendimiento académico.